Estaba en una finca cerca de Florencia con un grupo de amigos. Una de las noches, se fue la luz y nos quedamos solo con linternas y celulares. Uno de ellos tenía plinko casino, y empezamos a jugar por turnos. Cada quien apostaba lo que tenía en la billetera y quien ganaba más se quedaba con todo. Terminamos riéndonos más que en todo el viaje. El juego es simple, pero ver cómo todos gritaban cuando la bolita caía mal o bien fue lo más divertido. Ahora lo usamos cada vez que hacemos reuniones.